El ama de casa frente a los buitres

 


Había una vez un ama de casa que dormía muy tranquilamente, al rato sonó el despertador, rin… Como todas las mañanas abría la ventana, esa mañana la abrió y se encontró con un águila gigante enfrente, ella gritó y gritó, pero nadie le escuchaba. El águila entró.

Empezó a atacarla, al rato vino su marido y dijo: ¿Qué te pasa cariño? Nada, que un águila ha entrado y me ha atacado. Cuida, le dijo, bueno  como ya sabes me han dicho que ya puedo estar en el grupo de piratas hoy me tengo que ir. Volveré a la semana que viene y vendré con los piratas para que se los lleven porque tiene un barco que los malos desaparecen y como los piratas son ayudantes de ente no desaparecen, bueno lo voy a enjaular.

Ya lo tengo, toma déjalo en el trastero. Vale, bueno, ¡ah! aquí hay un nido de buitres voy a por mi pistola, paf, paf, ya los he matado, al otro lo he dejado en la caja para regalárselo a los piratas por dejarme y así usan su barco nuevo “desaparecedores” de cosas malas. Bueno hasta la semana que viene cariño. 

La mujer  recuperada ya por fin vuelve a lo normal. Un día antes de que su marido llegue va a comprar y se encuentra con una amiga y se lo cuenta. E marido de esa mujer  también es pirata y le cuenta al ama de casa que a ella también le había pasado a lo largo del día, por fin llega la noche y se va a dormir.

Cuando el llega va al trastero y coge el buitre y se lo lleva al barco y desaparece y le dice a los piratas venid a comer que os invito.

Llega la hora de despertarse, le dice su marido cariño ya ha desaparecido porque ya lo he echado, prepara comida que tengo a los piratas, pero los piratas le dijeron que no y los dos felices comieron perdices.

GEMA - Alhama

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